En el marco del Día Internacional de Acción por los Ríos que se celebró el pasado 14 de marzo, el Centro Ibérico de Restauración Fluvial, Wetlands International, el Observatorio del Agua de la Fundación Botín y la Universidad Complutense de Madrid convocaron a comunidades, grupos de personas y organizaciones de todo el mundo a participar el sábado 16 de mayo con una caminata por nuestros ríos para la tercera edición de la campaña global “Walking Rivers”. Un día caminando ríos” que celebró los “sonidos de río”. Con la finalidad de reunir personas para celebrar, proteger y reconectar con sus ríos locales, esta campaña logró convocar iniciativas de 26 países que recorrieron 126 rutas a lo largo de 114 ríos y en las que participaron más de cuatro mil personas.
Para esta actividad, se registraron 12 ríos en México distribuidos en los estados de Nuevo León, Durango, Jalisco, Querétaro, la Ciudad de México, Puebla y Tlaxcala. Para el caso de Tlaxcala, participamos en esta convocatoria más de 100 personas del Centro Fray Julián Garcés Derechos Humanos y Desarrollo Local A. C.; la Coordinadora por un Atoyac con Vida; Imprudentes Teatro; Tlaxhuicoles; Movimiento Salvemos al Parque de la Juventud; Ecofeministlax; No al Libramiento Calpulalpan; Aguas Limpias por Texcalac; Pastoral Social de Teolocholco; Pastoral Social de Sta. Cruz Tlaxcala; Alianza Lagunera por un Ambiente Sano; YAOCALLI; Las Des-tejedoras; Asamblea Comunitaria Socioambiental de Tlaxcala; Centro de Desarrollo Educativo Zacatelco; Mallinali Espacio Común; Grupo de Pastoral Social de la parroquia de San Mateo Apóstol, Huexoyucan, Panotla; Grupo Cihualt; Grupo de Pastoral Social de Tlaltepango, Ojito de Agua, Zu-zuma A. C. y Topozontla la Tribu Xocoyotzin A. C., Pastoral Social de Zacatelco, Movimiento de ecoalimentos, entre otras. Realizamos nuestro recorrido en Santa Rita Tlahuapan, donde nos recibieron compañeros y compañeras de la organización Topozontla y del Ejido de San Juan Cuauhtémoc. Allí caminamos por el nacimiento del río Atoyac y reconectamos con nuestros ríos desde la memoria, la comunidad y la defensa de la vida. Las personas que participamos en esta actividad somos de los municipios de Amaxac, Cuaxomulco, Tlaxcala, Yauhquemehcan, Panotla, Totolac, Xiloxoxtla, Apizaco, Santa Cruz Tlaxcala, Tzompantepec, Contla, Papalotla de Xicohténcatl, San Pablo del Monte, Nativitas y Tepetitla, del estado de Tlaxcala; y Texmelucan y Santa Rita Tlahuapan por parte del estado de Puebla.
Decidimos sumarnos a esta campaña global con el propósito de compartir un día para explorar, disfrutar y demostrar que nuestros ríos están vivos y que merecen ser cuidados, celebramos que nuestro río Atoyac aún es fuente de vida. A pesar de que cuenca abajo recibe descargas de aguas residuales industriales que dispersan tóxicos que enferman a nuestras comunidades, en sus riberas mantiene la vida de flora y fauna.
Hoy, después de diversos intentos gubernamentales fallidos por sanear el río Atoyac que terminan siendo simulaciones, para atender el Compromiso de campaña 92 de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, se plantea la ejecución del llamado “Plan integral para recuperar el río Atoyac”, el cual pretende resolver el problema de la contaminación tóxica con Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales que no terminan por atender la dimensión real del problema, ni eliminan los agentes tóxicos presentes en las descargas que recibirían. Es grave que desde el gobierno se genere la persecución de pequeñas empresas familiares y no de las grandes industrias y sus cadenas productivas, que pueden cumplir con la normatividad porque ésta es muy laxa.
Asimismo, decidimos sumarnos a esta iniciativa para reivindicar nuevamente que el río Atoyac no es sólo un cuerpo de agua en un territorio aislado, sino que es la columna vertebral de la cuenca a la que da nombre, la Cuenca del Alto Atoyac, misma que ha sostenido la vida de nuestras comunidades durante siglos. Con esta caminata pretendemos dejar de manifiesto que el saneamiento del río Atoyac ya no es suficiente, pues lo que nuestro territorio requiere de manera urgente es justicia socioambiental, pero con una perspectiva de cuenca, es decir, que integre la totalidad de la vida, la cultura, el entorno, los procesos y los derechos de quienes habitamos, transitamos y trabajamos en ella, y también para las generaciones que en el futuro la habitarán.
Durante el recorrido conocimos el trabajo que las y los ejidatarios realizan para conservar el bosque y el agua en el nacimiento del río. Asimismo, conocimos el fuerte vínculo que existe con la naturaleza a la cual se le concibe no como una mercancía sino como nuestra madre tierra a la cual debemos tratar con respeto y cuidarla. Por otro lado, escuchamos cómo los trabajos realizados por la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento de Puebla (CEAS) para la instalación de tubería para el drenaje a orilla de la barranca Topozontla de la Colonia Domingo Arenas en el municipio de Tlahuapan, está generando desgajamiento, afectando a sus manantiales y destruyendo los trabajos de conservación que la ciudadanía ha realizado.
El conjunto de personas que participamos en esta caminata por el río Atoyac reconocimos la necesidad colectiva de juntarnos, organizarnos, así como de formarnos y prepararnos para entender lo que ocurre en nuestro territorio de la Cuenca del Alto Atoyac y las causas de la crisis socioambiental que padecemos.
Finalmente, concluimos la visita con el reconocimiento de que los ríos son mucho más que el agua que fluye por nuestros territorios. A partir del compartir de la memoria entre generaciones y los sonidos, reconocimos que nuestros ríos deben ser en todo su trayecto fuente de vida de nuestras comunidades, pero también de las especies que fueron desplazadas o desaparecidas por la contaminación del agua, los suelos y el aire. Son fuente de cultura, pues vieron florecer grandes civilizaciones milenarias como la de Cacaxtla y Xochitécatl. Han sido y queremos que sigan siendo fuente de comunidad, porque en ellas los abuelos y abuelas hicieron a sus amigos, aprendieron a nadar y conocieron el territorio como extensión de sus propios cuerpos. Deben ser fuente de biodiversidad, porque los ríos son ecosistemas complejos que posibilitan la vida de las especies más diminutas, pero también las vidas y la salud de la población. Por todo ello, reivindicamos la denuncia que hemos hecho por más de 30 años, a saber, que es necesario un compromiso serio y real del Estado con las comunidades para restaurar el territorio bondadoso que es y ha sido nuestra Cuenca del Alto Atoyac. Por ello, la exigencia hoy es que para que haya saneamiento de los ríos, debe haber, ante todo, justicia socioambiental en la Cuenca del Alto Atoyac. Que suene fuerte:
¡No hay justicia social, sin justicia ambiental!
¡Queremos un Atoyac-Zahuapan sin venenos industriales!
